
1. Cada día, cuando suene el despertador, respira profundamente, sonríe sin ganas y date un aplauso. Eres un tipo privilegiado. Estás vivo. El tiempo se te regala a cambio de nada. Tienes por delante la posibilidad de ser feliz. El tiempo no es una condena; es la posibilidad del amor, del gozo, de la felicidad. No lo conviertas en un barbecho estéril. Generalmente es una cuestión que sólo depende de ti. Date una oportunidad
2. Mírate al espejo y ríete un poco de tí mismo. Verás que tienes el corazón despeinado, la ilusión legañosa y la generosidad en pleno bostezo. Date una buena ducha de optimismo y verás qué bien te sientes. Hay muchos que sólo se duchan por fuera, y, claro, huelen. El mejor secreto contra la vejez es aplicarse alguna crema que mantenga tersos tus ideales. Te ofrezco una marca: la utopía.
3. Conecta tu móvil y llama. Dios te escucha. Siempre tendrás cobertura. Reza saboreando despacio tus sentimientos. ¡Cómo se esponja el corazón cuando uno se descubre amado de Dios! ¡Saltarás de gozo como un cervatillo!. Te quedará un cuerpo "danone" dispuesto a devorar el día y repartirás alegría incluso a quien no te la pide. Recuerda: de mañana y a última hora del día tienes tarifa reducida. Aprovecha y llama.
Unha mentalidade, a do redactor, con evidente creatividade e dotes para o márquetin, acaso un chisco desaproveitadas na folla parroquial de Ames e Brión. Terei, en calquera caso, que revisar o meu agnosticismo, pois abofé que as promesas do clube son tendadoras.
3 comentarios:
Lo mejor es la apelación al Bambi de corazón esponjado saltando de gozo al teléfono por su amoroso diálogo divino... ¡no me extraña que te plantees el agnosticismo! Yo, si recibiera esa hoja parroquial tuya, seguro que ya me habría hecho creyente ;-)
Me lo pensaré, me lo pensaré. ;-)
Eu tamén vou revisar o meu!
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